Nota de Análisis N° 15

NECESIDADES BASICAS EN LOS MUNICIPIOS

Entre los más “ricos” y los más pobres, la doble cara de las realidades municipales

En la provincia de Salta existen actualmente 60 municipios los cuales se caracterizan, más allá de sus climas, paisajes y su gente, por la gran diversidad socioeconómica existente entre ellos. La realidad es que más allá de ésta falta de homogeneidad, a nivel provincial la pobreza generalizada resulta un flagelo constante y estructural difícil de aceptar y aún más difícil de reducir.

Cuando se ahonda a nivel municipal en la cantidad de hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) se puede establecer cuáles son los municipios más carenciados y cuales poseen una mejor situación respecto a los primeros.

Según los datos del último censo nacional el porcentaje total de hogares con NBI, en la provincia de Salta, fue del 19,4%. Aquellos municipios que registraron los porcentajes menos elevados y por debajo de la media provincial fueron: Salta capital con un 12,5%, Vaqueros (La Caldera) con un 12,9 % y con un 13,1% Rosario de la Frontera y Campo Quijano (Rosario de Lerma). En una situación inversa y muy por encima de la media provincial se encuentran los municipios con mayor situación de vulnerabilidad en la provincia, estos son: Santa Victoria Este con un 60,2%, Rivadavia Banda Sur con un 49,9%, General Pizarro (Anta) con un 49,6% y General Ballivián (San Martin) con un 48% (Ver gráfico).

Como se pudo evidenciar la gran brecha existente entre el municipio más perjudicado en términos de pobreza con el 60,6% (Santa victoria Este) y aquel que se encuentra en una mejor situación con el 12,5% (Salta) se traduce en una abismal diferencia de 48,1 puntos porcentuales.

Una política perceptiva a la realidad indudablemente debe tener como guía de acción la equidad en la búsqueda de una sociedad más igualitaria. En donde por ejemplo, un niño que nazca en Santa Victoria tenga las mismas oportunidades de crecimiento, desarrollo, educación y salud que uno que nazca en la ciudad capital de la provincia.

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Informe de Coyuntura N° 47

COMPOSICIÓN DEL MERCADO LABORAL SEGÚN EL NIVEL EDUCATIVO DE LA POBLACIÓN

La incidencia del nivel educativo en las oportunidades laborales de las mujeres

El rol de la mujer en el mercado laboral  viene creciendo hace varios años aunque todavía dista mucho ser igual a la de los varones debido a que, en parte, muchas veces las responsabilidades familiares y actividades domésticas, sobre todo en los sectores de bajos recursos, influyen y condicionan la actividad laboral de la mujer impidiéndoles ofrecer mas horas en el mercado que sus pares varones.

Generalmente se espera que un mayor nivel de estudio, alcanzado por los trabajadores, incremente sus posibilidades de ingreso al mercado laboral y se correspondan con la capacidad de los mismos para ofrecer empleos que requieran tales grados de instrucción. La educación es verdaderamente uno de los instrumentos mas poderosos para reducir la pobreza y la desigualdad, por lo que resulta ser un elemento importante en el desarrollo social y económico de un país y en el mundo en general.

En Salta, en el tercer trimestre de 2016, se observa que la participación total femenina en la actividad económica es inferior a la total masculina, siendo del 44,6% y del 55,4% respectivamente. En los niveles más bajos de educación (sin instrucción + primario incompleto + primario completo + secundario incompleto + secundario completo) se observa una participación masculina del 69,6% y una femenina del 55,1%, mostrando una diferencia en 14,6 puntos porcentuales. Lo que permite evidenciar que cuanto menor es el grado de instrucción que poseen las mujeres menos posibilidades tienen, respecto al hombre, de participar en el mercado laboral.

Sin embargo, en el nivel mas alto de instrucción (Universitario completo) se observa un panorama totalmente inverso al anterior ya que la participación femenina es del 23,4%, superior en 10,5 puntos a la participación masculina que resulta ser del 13%.

En lo que concierne a la participación en el empleo el 69,4% del total masculino que se encuentra  ocupado en el mercado laboral posee los niveles de educación más bajos (SINI+PI+PC+SI+SC), mientras que del total femenino ocupado representa el 54,6%.

Las dos brechas más amplias entre géneros de la población salteña ocupada se percibe en aquellos que no completaron el nivel secundario, con una diferencia de 10,6 puntos porcentuales entre varones (25,4%)  y mujeres (14,8%) y en aquellos que completaron el nivel universitario  con una diferencia de 10,5 puntos entre varones (13%) y mujeres (23,4%), en el primer caso en beneficio de los trabajadores masculinos y en el segundo en beneficio de las trabajadoras femeninas.

Los datos expuestos en el gráfico 1 permiten ver que la participación ocupacional de las mujeres, considerando los tramos educativos más altos desde secundario completo hasta universitario completo, es superior a la de los hombres en todos los niveles. Lo que muestra que tener más años de estudio amplía, en una escala muy superior a lo que ocurre con los hombres,  sus posibilidades de obtener un empleo.

Aunque se ha promovido de forma insistente la igualdad de género en el ámbito laboral, la realidad nos muestra que en los niveles más bajos de instrucción la participación femenina es muy inferior a la masculina y que ésta situación solo es revertida en la medida que aumentan los niveles de formación educativa formal en las mujeres, incrementando así su disposición a insertarse en la actividad laboral.

Sin embrago, para llegar a la educación superior la mujer debe transitar un largo camino, en general con menores oportunidades que sus pares masculinos, de ahí la imperiosa necesidad de invertir en educación primaria y secundaria de calidad, e incentivar el acceso y la permanencia a éstas sobre todo de las mujeres de los sectores socioeconómicos más vulnerables de la sociedad.

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Nota de Análisis N° 14

TRABAJO NO REMUNERADO

Un trabajo invisibilizado y fuertemente femenino

El trabajo no remunerado es aquel vinculado a las tareas domésticas en el propio hogar, cuidado de miembros del hogar, voluntariado y la ayuda en otros hogares que realiza la población mayor 18 años, se ubica por fuera del mercado laboral y se caracteriza por no recibir una contraprestación económica por su realización.

Según datos del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos), para el tercer trimestre del año 2013, en la provincia de Salta se calcula que un 66,9% de los salteños mayores de 18 realiza actividades no remuneradas. Cuando se diferencia por sexo, se puede ver que el 46,6% de los varones realiza tareas vinculadas a los quehaceres domésticos, el apoyo escolar o el cuidado de personas, dedicándole a esto un promedio de 3,5 horas diarias. En el caso de las mujeres ésta proporción, para el mismo tipo de actividades, asciende a  un 85,2% con un promedio por día de 6,7 horas (Ver imagen).

A nivel país se puede mencionar que la tasa de participación en trabajo no remunerado es del 74,2%, ubicándose ésta por encima del porcentaje registrado en Salta; resaltando además que la provincia que posee la tasa más alta es Tierra del Fuego con un 83,7% ubicándose por encima de la media nacional.

Como los datos permiten evidenciar el trabajo domestico o el cuidado al interior del hogar no se distribuye equitativamente entre ambos sexos. El hecho de que la carga horaria y la participación femenina sea casi el doble que la masculina en una jornada laboral que resulta invisibilizada o no reconocida tiene importante implicaciones para la autonomía de la mujer, con oportunidades limitadas para participar en el mercado laboral restringiendo la posibilidad de independencia económica para la satisfacción de sus propias necesidades. Es importante valorar y contemplar la importancia que tiene en el desarrollo económico de cualquier sociedad éste trabajo silencioso pero que a la vez constituye un sostén importante del trabajo que si es remunerado.

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